LA IMPORTANCIA DEL CÓDIGO DE CONDUCTA

LA IMPORTANCIA DEL CÓDIGO DE CONDUCTA

LA IMPORTANCIA DEL CÓDIGO DE CONDUCTA

08:53 11 octubre in Opinión
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Artículo escrito por Laura Mollá Enguix, Abogada, socia de GMR Management y Servicios Jurídicos SLDespacho Asociado a Bonatti Compliance para la zona de Valencia 

Lamentablemente, la sociedad se mueve a consecuéncia de la imposición de sanciones. Las distintas reformas legislativas van encaminadas a sancionar aquellos comportamientos que no se ajustan a la legalidad, lo que ha provocado que exista un error de concepto en la aceptación del “Compliance” desde la perspectiva estrictamente penal.

Es cierto que en este último año, la implantación de un “Compliance program” ha sido utilizada con la finalidad de evitar la responsabilidad penal de la persona jurídica como consecuencia del cambio legislativo que ha provocado el fin del principio “Societas delinquere non potest” pero en mi opinión, el “Compliance”  va mucho más allá de la responsabilidad penal.

“Compliance” es una actitud. No se puede entender la exoneración penal de la persona jurídica, si tras ella, no existe una verdadera cultura ética o cultura de cumplimiento real de la ley.

Cualquier programa que desarrolle la empresa debe ir dirigido a reafirmar la cultura corporativa.

De este modo, cualquier programa que desarrolle la empresa debe ir dirigido a reafirmar la cultura corporativa; siendo de vital importancia en este apartado el Código de conducta, que regirá las decisiones de los empleados y directivos, promoviendo no solo un comportamiento ajustado a la legalidad, sino también ético.

El Código de Conducta se incluye entre los controles y procedimientos para asegurar que se cumplen las obligaciones de Compliance y que se previenen (o se detectan) y corrigen los incumplimientos que pueden ocurrir en la compañía.

La repercusión que ello tiene en las relaciones laborales es evidente, puesto que si la compañía debe detectar y corregir los incumplimientos, éstos van asociados, irremediablemente, a una persona física, lo que puede colisionar con el poder de dirección del empresario que le otorga el Estatuto de los trabajadores.

Me gustaría reseñar tres puntos básicos que hay que tener en cuenta no solo al redactar, sino también al aplicar el Código de Conducta:

Conocimiento previo del trabajador.- La configuración de la relación contractual entre la empresa y el trabajador debería ir acompañada de la entrega del Código de Conducta, de modo que se conozca con carácter previo al inicio de la relación cuales son las pretensiones de la compañía en cuanto a la esperada actitud del trabajador. Difícilmente se podrá alegar,  para la imposición de una sanción disciplinaria, la existencia de determinados incumplimientos, si el trabajador no sabe qué actitud se espera de él en ciertas situaciones.

Formación de los empleados. Corregir el incumplimiento – Como he dicho inicialmente y lamentablemente, la sociedad asume determinados comportamientos, no porque crea en ellos, sino porque su incumplimiento suele llevar asociada una sanción. Sin embargo, creo que la solución a ello solo tiene un secreto: LA FORMACIÓN.  La imposición de una sanción debería ser el último recurso, y la empresa debería apostar firmemente por la formación de los empleados con la finalidad de que asuman una verdadera actitud de cumplimiento ético. El único modo de que el capital humano que integra la empresa asuma esta actitud como propia es que entienda el valor que aporta su comportamiento para la compañía, para la sociedad, clientes, proveedores y el resto de empleados; garantizando así la pervivencia de la misma y, en consecuéncia, de los puestos de trabajo.

Sanción.- Como último recurso, la empresa puede recurrir a la sanción, que puede tener mayor o  menor alcance en atención a la graduación del incumplimiento. Cada vez son más los Convenios colectivos que hacen alusión al Código de Conducta para atender a la graduación y sanción de determinados incumplimientos laborales, alcanzando desde la mera amonestación por escrito, al despido del trabajador.

Para prevenir y sancionar el acoso laboral hay que proporcionar a las empresas y a su personal una orientación práctica sobre la protección de la mujer.

Especial referencia se suele realizar para prevenir y sancionar el acoso laboral y/o sexual en el trabajo. El objeto del código de conducta en este aspecto, será proporcionar a las empresas y a su personal una orientación práctica sobre la protección de la mujer y del hombre en el trabajo, y establecer recomendaciones y procedimientos claros y precisos para evitar el acoso sexual y acoso por razón de sexo.

Sin embargo, los Convenios Colectivos no son muy exhaustivos en cuanto a las conductas reprobables,  por lo que sería recomendable que el Código de conducta elaborado por la empresa estableciera claramente cual es la actitud que se espera del trabajador, y la propuesta de sanción en su caso.

A modo de ejemplo en cuanto a la importancia del Código de Conducta en las relaciones laborales, me gustaría reseñar una reciente sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Sala de lo Social, de 15 de marzo de 2016, en la que se declara la procedencia del despido disciplinario al transgredir la previsiones del Código de Conducta de la empresa por parte de un empleado de Banca.

El Código de Conducta de la entidad regulaba los conflictos de intereses ante determinadas operaciones bancarias por parte de empleados de la entidad y clientes con quienes existiera una relación familiar o se compartieran intereses económicos. Es de significar la importancia que otorga la sentencia a la existencia del Código de la entidad para sostener la procedencia del despido, puesto que hace alusión “a la sujeción del trabajador al mismo, al catálogo de principios éticos y normas de conducta que han de regir la actuación de todos los empleados de la entidad, y cuyo cumplimiento supone una garantía de la actuación ética que el banco debe a su clientes y que constituye la base de la relación de confianza que ha de presidir la actividad bancaria, por lo que es obvio que los empleados hayan de observarlo estrictamente, debiendo abstenerse de efectuar todas aquellas conductas incorrectas.”

Existe así una triangulación entre el código de conducta de la compañía, la actitud de sus empleados, y las repercusiones para el cliente, convirtiéndose el mismo en elemento definitorio de la actitud de cumplimiento ético de cualquier empresa.

GMR Management y Servicios Jurídicos SL 

Lara Mollá y su socio Jorge Guarner

LA IMPORTANCIA DEL CÓDIGO DE CONDUCTA

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